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Cuidando mi Sistema urinario: Incontinencia Urinaria QUE TU CUERPO REFLEJA TU BUENA SALUD: Cuidando tu Cuerpo.
l organismo humano es una unidad funcional que debe estar integra en todos sus sistemas y órganos; si alguno no funciona bien, termina de una u otra manera alterando el buen funcionamiento del organismo en general. El cuerpo funciona como una cascada de eventos fisiológicos. De su buen o mal equilibrio depende que el organismo esté bien o mal de salud, enfermo o no. Un ejemplo simple, es el sistema urinario, del cual nos serviremos para presentar algunas guías sobre el buen cuidado de éste.
En resumen, el sistema urinario tiene como función primordial producir la orina. Como mecanismo dual funciona para conservar el equilibrio de la cantidad de agua corporal y para ayudar a sacar, a través de la orina, algunas sustancias metabólicas del cuerpo que de quedarse en él producirían efectos tóxicos.
La orina, se produce en el riñón; ésta sale por los uréteres y se almacena en la vejiga urinaria y de allí sale al exterior por la uretra, gracias al reflejo coordinado por el sistema nervioso central a través de la columna vertebral y un conjunto de fuerzas de contracción y relajación muscular que se imprimen en forma sincrónica entre los músculos de la pared costal, el abdomen y el “piso pélvico”.
Así, en forma controlada, el ser humano, vigila uno de sus sistemas higiénicos. Dicho sistema se puede ver afectado por múltiples causas directas e indirectas, a continuación se presentan algunas de estas:
- Infecciones: por diferentes gérmenes. Cuando la infección es del riñón se llama pielonefritis y cistitis cuando es en la vejiga. Los gérmenes pueden llegar a estos sitios vía hematógena (la sangre) o por vía ascendente, por contaminación del área de genitales externos y peri anales.
- Incontinencia Urinaria: perdida involuntaria incontrolada de la orina. Son múltiples las causas y pueden ser mixtas; esta afección es más frecuente en los adultos mayores, las mujeres, por ejemplo (luego de la menopausia), son las más afectadas por varios factores que se suman en su etiología como es la depleción hormonal de estrógenos, mala calidad de las fibras de colágeno, un mal habito en el calendario miccional, sobrepeso, retención urinaria crónica, obesidad, mal soporte muscular del abdomen y del piso pélvico, multiparidad y tabaquismo entre otros.
De éstas, se reconocen varias formas de incontinencia urinaria: por esfuerzos pequeños como la tos y la risa; incontinencia por urgencia, cuando hay una descoordinación entre el sistema nervioso y el sistema motor de control urinario y la incontinencia por sobre distensión, cuando se aguanta o se retiene mucho el deseo fisiológico y voluntario de orinar y se repite en forma crónica dando un mal habito miccional. Cada una de estas formas de incontinencia requiere un diagnóstico y tratamiento adecuado y oportuno.
- Cálculos o litiasis renales: son de etiología múltiple y la mayoría son por alteraciones metabólicas en el calcio y el acido úrico; además de retenciones crónicas de orina, como sucede en personas con lesiones medulares. Los cálculos pueden estar alojados en cualquier parte del sistema de excreción urinaria y de acuerdo al sitio serán los síntomas, siendo el más frecuente el dolor y la sobre infección.
Otras enfermedades son el cáncer de vejiga, de riñón y la insuficiencia renal aguda o crónica, entre otras, que ameritan un artículo especial.
La medicina del siglo XXI, debe estar encaminada a la prevención primaria de las enfermedades e, idealmente, al diagnóstico y tratamiento precoz para evitar secuelas definitivas que alteran la calidad de vida. A continuación se enumeran algunas medidas de prevención que cualquier mujer debe tener presente cotidianamente para preservar el buen funcionamiento del sistema urinario:
- Tomar de 5 a 8 vasos de agua por día o su equivalente en jugos lo más natural posible y disminuir las bebidas alcohólicas.
- Tener un calendario miccional: no aguantar las ganas de orinar por periodos de tiempo mayor a 3 horas, se tenga o no deseo de orinar se debería orinar cada 2 a 3 horas, o antes si hay deseo; además, se debe tomar el último líquido temprano en la noche, para acostarse con la vejiga los mas vacía posible. Es normal que un adulto tenga deseo de orinar de una a dos veces en la noche, si requiere más, se debe consultar al médico.

- No olvidar medidas de aseo o higiene personal, recordar siempre la higiene en las mujeres luego de orinar o defecar (de adelante hacia atrás, nunca al contrario), cuando se esté con el periodo menstrual, cambiar las toallas higiénicas con alguna frecuencia ; igual el uso de tampones higiénicos (no deben permanecer más de 8 horas).
- Se recomienda orinar antes y después de tener una relación sexual; es frecuente por la fricción al coito, algún grado de edema en la pared anterior de la vagina, que corresponde al piso de la vejiga y la uretra; este edema puede predisponer a una inflamación de vejiga, conocida popularmente como cistitis de la “recién casada”.
- Emplear un jabón suave o sustancia astringente de P.D. neutro, en poca cantidad para el aseo genital, no usar sustancias perfumadas, ni de color y no abusar del aseo, porque se altera el P.D. y la flora genitourinaria, lo que predispone a infecciones locales. Una recomendación “casera”, a las mujeres, es una limpieza del área externa de los genitales, con una mezcla de una copa de “vinagre casero “en medio litro de agua y hacer aseo local externo, recordemos que no es prudente ninguna forma de duchas vaginales, a no ser por indicación médica.
- La mujer debe fortalecer los músculos del piso pélvico con frecuencia, en especial durante el embarazo y el posparto, se conocen como ejercicios de “Kagel”, muy practicados en el yoga. Básicamente, es hacer una contracción con relajación de los músculos peri anales, en forma rítmica y sostenida, lo cual fortalece toda la musculatura del piso pélvico y ayuda a evitar y tratar, de una u otra manera, la incontinencia urinaria por esfuerzos, evita la relajación de las paredes vaginales y ayudan a una buena relación sexual coital. Además, fortalecer los músculos de las paredes abdominales, como parte integral de los músculos que intervienen en la continencia urinaria.
- El adecuado control de la menopausia y de enfermedades individuales de una mujer, como la diabetes y la hipertensión crónica, son fundamentales en el buen funcionamiento del sistema urinario. Igual caso se presenta con alteraciones en la motricidad del intestino grueso, como ocurre en el colon espástico y la constipación crónica y en problemas de diversa etiología de los genitales externos e internos como, por ejemplo, en la miomatosis uterina y diversas infecciones vulvovaginales.
- Una consulta a tiempo evita secuelas crónicas por alteraciones de este sistema, no se debe tener prejuicios al consultar por algún grado de incontinencia urinaria, es frecuente la “pena o vergüenza o subestimar los síntomas” por incontinencias urinarias de cualquier origen. No es lógico que hoy una mujer requiera sistemas de protección higiénica constante por una alteración de la continencia urinaria que se puede prevenir y/ o tratar. Con frecuencia en la consulta médica se ven diferentes grados de ansiedad, de presión, pérdidas de autoestima, aislamiento sexual, social y hasta laboral, por padecer de incontinencia urinaria
- Cambie algunos estilos de vida, dejar de fumar, tomar menos bebidas alcohólicas, café o té, controle su peso, haga ejercicio rutinario, lleve un calendario miccional rutinario, etc.
Diagrama del piso pélvico:
Finalmente, la recomendación para un buen funcionamiento del sistema urinario, se debe tener un adecuado conocimiento del normal funcionamiento, y no tener temor a una consulta a tiempo. Prevenir es curar.
¡Sonreír y orinar a tiempo, es salud!
Carlos Restrepo López Ginecología & Obstetricia http://www.espaciofemenino.com
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